Steve Muñoz, un reo de la prisión de Lurigancho en Perú, se las arregló para contactar por las redes sociales con la menor y llevarla hasta su celda en varias ocasiones con la ayuda de varios trabajadores a los que sobornó.
Según denuncia un reportaje televisivo emitido por un canal peruano los reclusos de esta prisión cuentan con ordenadores y dispositivos móviles con conexión a internet, privilegios que aprovechó Muñoz para contactar con una niña de tan sólo trece años e invitarla a su celda.
El reportaje denuncia que existe toda una red de corrupción en torno a esta historia, ya que el recluso había sobornado a varias personas para llevar a cabo su propósito, como es el caso de un policía que se encargaba de introducir a la niña en la prisión, así como de tres mujeres que se encargaban de que pudiese entrar sin necesidad de que presentase documentación alguna.