La cara más visible es la cantante colombiana Shakira, pero cada vez hay más
millonarios de todo el mundo que recalan en la costa este uruguaya interesados
en hoteles y desarrollos inmobiliarios que combinan los más altos estándares de
calidad con la naturaleza en estado puro.
La referencia inevitable sigue siendo Punta del Este, a unos 140 kilómetros al
este de Montevideo, pero otros destinos del departamento de Maldonado, donde se
encuentra el famoso balneario, como José Ignacio y Laguna Garzón, marcan la
pauta en los últimos años.
"Las dos tendencias que se están generando (en la
zona) son hacia dentro", hacia el campo, donde se pueden realizar "actividades
rurales muy próximas al mar", y hacia el este sobre la costa, en dirección a
Brasil, afirma en una entrevista
Juan Irala, consultor de la inmobiliaria
Terramar Christie's.
En pleno verano austral, Irala hace balance de la
temporada en su oficina de
José Ignacio, una villa costera famosa por su faro y
donde solo quedan dos lotes en venta sin edificar, de 1.000 metros cuadrados y a
5 millones de dólares cada uno.
"Lo que antes, en un primer momento, fue un
lugar de veraneo típicamente argentino en el extranjero después fue incorporando
otros amigos" procedentes del emergente Brasil, EEUU y Europa, explica el
representante de esa empresa uruguaya, afiliada a la rama inmobiliaria de famosa
casa de subastas británica. No lejos de allí, entre Punta del Este y la
localidad de San Carlos, Irala comercializa el proyecto Fasano, un hotel de la
cadena brasileña del mismo nombre, complementado con un desarrollo inmobiliario
e impulsado por la también brasileña JHSF.
Los precios de las habitaciones
del hotel en temporada alta oscilan entre los 900 y los 1.300 dólares la noche.
Y, sin embargo, se llena. Abrió en 2010 y cuenta con 32 bungalós diseñados
por el arquitecto brasileño Isay Weinfeld con un estilo minimalista que se
integra con el paisaje. A su restaurante han acudido celebridades como la
modelo israelí
Bar Rafaeli o el guitarrista británico
Ron Wood, de los
Rolling
Stones, que pudieron escoger platos como un caviar a casi 500 dólares o vinos
franceses de 1.000 dólares.
El hotel, donde el DJ francés
David Guetta se
alojó en enero, ocupa 30 de las 480 hectáreas del desarrollo inmobiliario, que
en 2011 vendió 27 lotes sin edificar con superficies de más de 5.000 metros
cuadrados y precios desde 1 millón de dólares. "Uruguay es un país seguro,
tiene una democracia muy bien establecida e instituciones sólidas", argumenta
Jimmy Fowler, otro consultor de Terramar Christie's, sobre el "estallido"
inmobiliario.
El lujo del este uruguayo contrasta con la forma de vivir del
presidente del país, el exguerrillero
José Mujica, que por decisión propia ha
convertido en residencia presidencial una chacra (granja) en la que cultiva
flores y hortalizas. Además, el salario mínimo en esta pequeña nación de poco
más de 3 millones de habitantes es de 7.600 pesos (unos 380 dólares).
Otra de
las personalidades que se dejó ver por José Ignacio este año fue
Sean Parker,
uno de los fundadores de Facebook, quien llegó en un avión particular para
gastarse 150.000 dólares por alquilar una casa durante diez días.
El
aeropuerto de El Jagüel, de Punta del Este, ha recibido este verano 10
helicópteros y 50 aeronaves privadas, cuyo valor, sumado al del más de medio
millar de yates que anclaron en la marina de la localidad, fue estimado en 1.000
millones de dólares por la prensa local.
Además del Fasano, el otro hotel más
exclusivo de la zona está en los alrededores de José Ignacio y se llama Estancia
Vik. Esta estancia ganadera de 1.400 hectáreas, inaugurada en 2008 por el
empresario noruego Alexander Vik, es una suerte de casa-museo con obras de los
más afamados artistas uruguayos contemporáneos en las habitaciones y los
espacios comunes.
Sus clientes pueden montar a caballo, disfrutar de un
partido de polo o, si quieren ver el mar, acercarse al otro hotel de la empresa,
Playa Vik, a pocos minutos de allí, para disfrutar de sus piscinas de fondo
infinito.
¿Y la crisis? Irala argumenta que no solo no se ha sentido en la
zona, sino que incluso ha beneficiado al sector, pues los inversores europeos
buscan "activos sólidos en los que refugiarse" y la costa este uruguaya "no
tiene una ganancia explosiva, pero es una inversión segura".
Prueba de ello
es el Setai, el siguiente proyecto de Terramar Christie's, que a partir del año
que viene tendrá un exclusivo hotel en primera línea de mar en José Ignacio y 40
lotes de entre 3 y 5 millones de dólares.