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Me duele Colombia (We will never surrender)

por Manuel Pascua Mejía el 19/05/2012 a las 01:03 horas

Polinices y Eteocles eran hermanos, hijos de Edipo y Yocasta. Edipo predijo que ambos pelearían por el reino y morirían enfrentados. Entonces acordaron alternarse en el trono cada año y durante el tiempo que uno gobernara el otro abandonaría Tebas. Creyeron que así burlarían la maldición.


Una tarde Polinices propuso que Eteocles se quedara con el trono y él a cambio solo querría dos tesoros: el collar y el peplo (túnica) de la diosa Harmonía, un espléndido collar que traía la desgracia a los parientes de quien lo lucía y un peplo que enloquecía a quien lo vestía.


Así lo acordaron pero tras el primer año, Polinices reclamó el reino. Eteocles no cedió el trono y expulsó a su hermano de Tebas. Polinices marchó a Argos y casó con una hija del rey Adrastos, quien planeaba atacar Tebas (Los Siete contra Tebas) entrando simultáneamente por cada una de sus puertas. Cuando se produjo el ataque, Polinices atacó una de las puertas, justamente la que custodiaba Eteocles quien le retó en combate singular. Ambos murieron.


Les sucedió en el gobierno de Tebas su tío Creonte quien ordenó que Polinices, al haber atacado a su propio pueblo, quedara insepulto y su alma errante y condenada por siempre. Antígona, hermana de Polinices y Eteocles, desobedece y lo entierra. Entonces Creonte, aplicando la ley de la ciudad con el rigor que le caracterizaba, la condenó a muerte sin oír las leyes divinas que pedían compasión.


Creonte solo hizo caso a su rigor y Antígona fue condenada a morir enterrada viva. Creonte sufrió el suicidio de su hijo Hemón, prometido de Antígona y el de Eurídice de Tebas, su esposa, justo antes de entrar en razón y perdonar a Antígona. Pero esta ya se había suicidado para evitar la cruel condena.


Antígona es Colombia y Eteocles y Creonte sus distintos presidentes. Polinices representa al mal (FARC, ELN, Cárteles, bacrimes). El collar es la corrupción y el peplo la historia. Hemón es el futuro, nuestros hijos, y Eurídice, esposa fértil, la prosperidad.


He visto Eteocles como López Pumarejo, Samper Pizano, José Eusebio Otálora, Belisario Betancur, José Ignacio de Márquez, Santiago Pérez Manosalbas -qué hermoso apellido: Manos Blancas-, Simón Bolívar e incluso Jorge y Carlos Holguín.

También he visto Polinices como Santander, Márquez Barreto, Obando, Marco Fidel Suárez, Olaya Herrera, Alberto Lleras-Camargo, Rojas Pinilla o Carlos Lleras Restrepo.


A periodos de gobernantes centrados en "el arte de lo posible" suceden periodos de "seguidores estrictos de la ley". Entre tanto, Antígona (Colombia) recoge los muertos insepultos y los entierra repitiendo lo que el personaje de Sófocles "Sin que nadie me llore, sin amigos, sin cantos nupciales, me veo arrastrada, desgraciada de mí, a este inevitable viaje. ¡Infortunada! ¡Nadie llorará sobre mi suerte; ningún amigo se lamentará por mí!"

Entretanto, el collar de Harmonía pasa de mano en mano corrompiendo cuanto toca, mira o huele: hospitales, procuradurías, diputaciones, gobernaciones, alcaldías, senado, redacciones periodísticas, ministerios... y nosotros miramos para otro lado. Luego la prosperidad, Eurídice fértil de Colombia, muere ineluctablemente.


En estos momentos Creonte Uribe se enfrenta a Eteocles Santos. Polinices Timochenkoet alii siguen dando guerra y regalándonos la carnicería que traen consigo y Hemón, nuestros hijos, se ven abocados a una miseria social, intelectual, humana y política que no merecen.  ¿Por qué?


Llevamos el peplo de Harmonía  que nos enloquece. No hemos asimilado nuestra historia porque igual que los alemanes de hoy son el resultado de toda su historia, incluyendo el dolor nazi, e igual que los franceses son el resultado de una sangrienta revolución y una hermosa historia de arte y belleza;  o los israelitas el resultado de milenios de persecuciones tremendas, nosotros somos el resultado de nuestra historia y eso incluye el pasado indígena, el pasado español y el pasado revolucionario. En eso debe fundarse el futuro.


Tenemos que reforzar lo que nos une -no en vano Polinices y Eteocles son hermanos, no en vano ambos son sobrinos de Creonte, no en vano todos somos padres de Hemón y esposos de Eurídice y Antígona es la Colombia que condenamos- y trabajar por lo que nos hace avanzar dejando de lado lo que nos separa y retrasa. ¿Cuánto de verdad te duele Colombia? ¿Cuál va a ser your life contribution, como cantó Roger Hodgson en 1977?

 


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