El extraño caso de Piedad Córdoba
por Manuel Pascua el 13/03/2012 a las 08:31 horas
Es una irresponsabilidad que seguramente no estará exenta de
cargos penales al poner en riesgo la seguridad nacional, el protocolo de liberación
y la vida de los diez seres humanos privados de libertad por los terroristas,
algunos desde hace doce años
En 2007 fue declarada uno de los "Personajes del año" en
Colombia por el periódico El Espectador.
En 2008 fue nominada al Premio Príncipe de Asturias de la
Concordia, pero finalmente el jurado presidido por Álvarez Areces decidió otorgarlo a Ingrid Betancourt como símbolo de todos los secuestrados y,
obviamente, con bastantes más méritos en su lucha por la paz en Colombia que
los de la preterida senadora.
En 2009 fue nominada al Premio Nobel de la Paz, pero
finalmente el premiado fue el presidente Barack
Obama.
En 2010 fue destituida como senadora de la República de
Colombia con oprobio y prohibición de ejercer cargo público durante 18 años,
acusada de colaboradora de las FARC a raíz de encontrarse fehaciente documentación
y correspondencia entre ella y el jefe de los terroristas (a) Raúl Reyes.
En 2011 confesó ante Castro,
en Cuba, que lo que quiere es ser presidenta de la República de Colombia.
Hoy, 12 de marzo de 2012, Piedad Córdoba acaba de anunciar que va a publicar en Internet el
protocolo de seguridad acordado entre los gobiernos brasileño y colombiano y a
cuya reunión ella no fue invitada por miedo a filtraciones.
Es una irresponsabilidad que seguramente no estará exenta de
cargos penales al poner en riesgo la seguridad nacional, el protocolo de liberación
y la vida de los diez seres humanos privados de libertad por los terroristas,
algunos desde hace doce años.
Parece que ahora que se acerca el momento de la liberación -vaya
ud. a saber realmente: la última vez que anunciaron los terroristas algo
semejante acabaron "cumpliendo" varios meses después y justo cuando más
inesperada era la liberación- Piedad Córdoba siente la necesidad de mayor
protagonismo que el que le dan las FARC -quienes la invitan y citan en cuanta
comparecencia clandestina tienen a bien regalarnos-, y le niega, con gran parte
de razón, un gobierno preocupado por hacer las cosas bien y salvaguardar la
vida de los "plagiados" como llaman en Colombia a los secuestrados.
Al momento de cerrar esta crónica la amenaza de la antigua senadora
no se ha cumplido y el protocolo no ha sido publicado todavía en su web, lo que
no significa que no se le haya hecho llegar a los terroristas por los cauces
oficiosos que en el pasado ha demostrado conocer la señora Córdoba. Esperemos
que este "ataque de cuernos", como lo llamaríamos en España, quede solo en una
mala frase dicha en un momento de ofuscación y esta señora no cometa tan enorme
deslealtad con la ciudadanía y el gobierno y, especialmente, esperemos que nada
de esto afecte ni a la seguridad de los rehenes ni a su pronta liberación.
Cuentan que Juliano el apóstata solía decir "prefiero el
malvado al inocente porque el inocente es como un leproso que ha perdido la
campana". Sinceramente, no estoy del todo seguro que en este caso estemos ante "una
inocente", lo que es seguro es que su amenaza puede ser como el abrazo del oso,
letal.