El Supremo Tribunal de Brasil ha comenzado
este jueves lo que ha sido bautizado como el "juicio del siglo" contra
38 exministros, exdiputados, banqueros y empresarios implicados en uno
de los mayores escándalos de corrupción que ha sacudido a esa nación
sudamericana y que puso en vilo al Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva
(2003-2011).
El ciudadano de a pie denomina este 'megajuicio' como el
"escandalo do mensalao" --el "proceso de las mensualidades"-- porque se
refiere al dinero que periódicamente habrían recibido los acusados entre 2002 y 2005 para comprar votos.
Los 38 implicados -todos en libertad- enfrentan cargos por
blanqueo de dinero, evasión de divisas, corrupción, peculado y formación
de organización criminal, entre otros. Las condenas podrían ser
superiores a los 30 años de prisión. Se espera que el juicio dure un
mes.
Según la denuncia, que comenzó a destapar la revista 'Veja' en
el año 2004, el entonces y ahora gobernante Partido de los Trabajadores
(PT) habría comprado favores políticos para obtener apoyos en el
Congreso. La trama habría permitido desviar unos 101 millones de reales
(unos 40,5 millones de euros).
El PT se habría comprometido a pagar una alta suma de dinero a
los diputados del Partido Laboral Brasileño (PTB) para que dieran su
apoyo incondicional al oficialismo. Este pacto ilegal se dio a conocer
tras la ruptura de las alianzas en el año 2005.
Lula, que no figura entre los acusados, ha negado en todo
momento tener conocimiento de que miembros de su partido y personas
allegadas a su Gobierno se hayan prestado para cometer esos delitos. En
medio del escándalo, el líder de izquierda pidió perdón y logró su
reelección en 2006. Su popularidad se mantuvo siempre en niveles muy
altos pese a este conflicto.
Muchos no han dado crédito nunca a la versión de Lula porque
uno de los principales acusados es José Dirceu, quien fuera durante un
tiempo jefe de su gabinete de Gobierno.